Levitación del médium M. Amadeo Zuccarini

Levitación del médium M. Amadeo Zuccarini


Catedrático  M. L. PATRIZI


Cuando me dijeron que el médium volaba, consentí en examinarlo al mismo tiempo que tenía gran incredulidad, debía salvar la imparcialidad y como autoridad acepté de buena gana la invitación y que podría ser llevado a cabo en el laboratorio de biología, con la ventaja de utilizar aparatos para la investigación de forma metódica. Al director Corriere le estoy muy agradecido por la libertad y le considero de la digna alabanza y me permitió llevar a cabo mi programa.

En consecuencia, M. Amadeo Zuccarini de Bolonia, mi sujeto para la levitación" visitó el laboratorio de fisiología dos días. Él mantuvo una actitud dócil y paciente. Después de un examen parecía que el sujeto había tenido probablemente ataques nocturnos semejantes a la epilepsia. Siendo niño aparecía en una esquina de su habitación envuelto en sábanas. Tiene costumbre de hablar en voz alta en sueños, tiene dificultad en fijar la atención, tiene tendencias nerviosas pero le llevamos por la calma y la felicidad, tiene un suave y bondadoso carácter.

Se le hizo un examen escrupuloso, teníamos que comprobar que no fuera un efecto de un gimnasta ni de una fuerza muscular fuera de lo común. Se le hizo anatómicamente un examen. Todo era normal. 

Al principio con los dos dedos sujetos por los controladores, él dejo el peso sobre una sola pierna y la otra quedó doblada por la rodilla y oscilaba, con una fuerza insospechada apretó los dientes, gimió, suspiró, inspiró, hizo una breve pausa de silencio y entonces vimos sus pies que tenían marcas fosforescentes, elevándose al lado de nosotros, los dos juntos.

Como dos enormes luciérnagas, temblaban fuertemente, nuestras manos no fueron dobladas en ningún momento, al revés, era atraídas hacia arriba por los brazos del médium que sentía como el cuerpo ascendía.

La duración de la suspensión era variable, podría durar entre cuatro a treinta y seis segundos, como también variaba la distancia de sus pies a la mesa (entre 2 a 20 pulgadas)

La bajada fue rápida y precipitada, caía con los dos pies de manera vertical, a veces caía peligrosamente,sobre todo cuando la luz del flash de magnesio se prendía, en ese caso él se agarraba sus rodillas y las presionaba contra su estómago y echaba la cabeza hacia atrás, con los músculos del cuello tensos. Los ojos y dientes cerrados, respirando profundamente y de manera ruidosa, se quejaba en voz baja, lleno de sudor, su pulso latía rápidamente, en las sesiones llegó alcanzar entre 102-120 pulsaciones, su conciencia estuvo intacta en todo momento. Después Zuccarini se sentía fatigado, pero era capaz de repetir la levitación.

Durante el periodo de trance, apenas hablaba con los miembros del círculo, se le intentó hablar, pero él prefería no hacerlo. M. Murani y yo hacíamos de abogados del diablo. En una ocasión se nos acusó de ser cómplices, de que dejemos que él se apoyara en las esquinas de la ventana, aunque el médium no podía haber llegado a ellas, en otra ocasión pudimos sospechar de la silla con respaldo, pero ella siempre estuvo en el gabinete, y salía para colocarse encima de la mesa, incluso llegamos a preguntarnos si podría sujetarse con la mano izquierda a la cortina anudarla al pie para estar ahí algunos segundos, pero la barra de hierro no hacía ningún ruido cuando se producía la levitación como sucedía cuando se le hacía fuerza. Incluso cuando los pequeños soportes eran eliminados a petición suya o cuando accedió a salir de inmediato de la cortina.

La levitación de la figura 2, sólo la cortina habría sido la base de la elevación de Zuccarini, pero estaba a un metro del gabinete, sus pies y rostro estaban delante, aunque muestra su temblor convulsivo y las manchas fosforescente. En la figura 3 con doble objetivo, cámara estereoscópica representa el mismo momento, de esta forma el lector puede ver la demostración de la levitación entre las muchas que hizo.

El médium sin embargo se elevó, dio un salto y descansando en las manos de los controladores, él no se apoyó en su pierna derecha. En este caso la fotografía estereocópica muestra los relieves y distancias, y esto se añade a mi declaración que debe tomarse con toda confianza.

Otra hipótesis es que se le diera apoyo inconsciente por los miembros del círculo, y daría un controvertido debate pero puede ser cortado de raíz ya que nuestra mente era de escépticos. Sabíamos muy bien que estábamos antes biólogos no profesionales y nuestra concentración en el fenómeno era importante sobre todo ante una acción física anormal, o la tensión de los músculos o brazos excepcionales ya que buscábamos la capacidad gimnástica de Zuccarini. 

En este punto, nuestras manos se sentían elevarse con él, la presión sobre él disminuía, en la figura 2 y 3 se demuestra cómo los brazos del médium como los de los controladores estaban en un estado de extensión no de flexión, esto excluye la posibilidad del levantamiento como en las "barras paralelas", además de que nuestros apoyos no eran fijos, ni había ninguna tensión que el médium pudiera aprovechar.

Es importante recordar que el peso del médium ( 147 libras - 66 kilos -, en el laboratorio, el 18 de marzo) no es que fuera un ave que descansara en nuestro brazos, esta masa no podría ser elevada excepto si fuera por un esfuerzo acrobático (daba un salto, pero se sostenía durante veinte segundos o más) y los controladores se hubieran dado cuenta de esa tensión muscular además de la sensibilidad táctil, de manera que las leyes de la mecánica de los animales no era la responsable.

En términos físicos, el joven médium se elevaba ante nosotros, sin contacto con las manos mortales, ante nuestros ojos, en cuerpo y alma, dirigido al cielo como las imágenes de los santos en los altares.

Debemos admitir que la forma de elevarse Zuccarini no es muy elegante e imponente, no se parece al éxtasis y no es muy estética, pero podemos estar seguros que los pintores de las levitaciones no tomarán todas las levitaciones que ven como modelo exacto.

Se le preguntó si sabía cómo se obtenía estos grandes resultados, si eran producido por fantasmas que lo empujaban hacia arriba como el famoso fantasma de Eusapia en casa del Dr. George Finzi, en Milán, en presencia del Prof. Charles Richet y Brofferio, y que era atribuido al fantasma de "John" quien después prometió "llevar a la médium encima de la mesa, y poniendo uno de cada brazo en su cintura la levantó y la colocó de un salto encima de la mesa con su silla. (Brofferio, Lo spiritismo, pág. 193)

Zuccarini, aunque piensa que sus espíritus "John" y "Pascal" están entrenando para un vuelo final sin que llegue a caerse, como hacen con Eusapia. Zuccarini, felizmente está poco atraído por la hipótesis semi-fisiológica.

Los lectores escépticos pueden hojear todas las precauciones, por mi parte reconozco la autenticidad de este fenómeno y que me convencí poco a poco y de mala gana. De las cuatro sesiones en las que estuve presente, puedo decir que la última, la del 23 de marzo medio la completa certeza, entre los ocho viajes que hice a Modena, y al lugar de reunión en Milán, y al final de vuelta al laboratorio que por sí sólo conduce mi "viaje hacia Damasco".

Me dirán que los numerosos experimentos preliminares están realizados indebidamente y una limitada experimentación. Durante estos últimos experimentos, de hecho, nos estamos obligando a limitarnos a unas pocas observaciones médicas para poder observar el fenómeno en sus principales aspectos y en la colocación de las cámaras fotográficas pero no debe pasarse por alto de que son procesos tediosos y desagradables en los momentos en que se está manifestando sus actividades con dificultad y más planearlo en la oscuridad con precisión, ya sea para un control automático o para detectar la naturaleza de la energía liberada por el médium, el descubrir si era mecánica, eléctrica, térmica, luminoso a o radiante. Pero era necesario renunciar a unas pocas perspectivas para poder hacerlo mejor en el futuro.

Estos médiums tiene impulsos especiales para producir ciertos tipos de fenómenos que no necesariamente estén adaptados al experimentador, de hecho existen muy pocas posibles de utilizar nuestros instrumentos.

Si se prueba la levitación estática del cuerpo humano bajo ciertas condiciones, en ciertas personas, entonces será posible realizar un concreto estudio sin invenciones y distorsión de la verdad, por neuropatólogos que tendrán que buscar algún otro mecanismo fisiológico ya que la antigua hipótesis de la alucinación en el caso de éxtasis deber ser por lo menos revisado en algunos casos. 










Anales de las ciencias psíquicas, 1907